sábado, 10 de octubre de 2015

"VOY AL OXXO"




Comparto con ustedes un interesante comentario de Aarón Benítez sobre las de tiendas de conveniencia OXXO, tan criticadas algunas veces, pero tan necesarias la mayor parte del tiempo, en su planteamiento Benítez nos hace ver que estas tiendas podrían servir más al ciudadano, colaborar, aportar, pero mejor lean su comentario.


El 7-Eleven mexicano se llama Oxxo. En Oxxo hay mil y un formas de engordar. Galletas. Refrescos. Botanas. Café. Tamales. Hay un Oxxo casi literalmente en cada esquina.

“Oxxo” no existía como palabra cotidiana en el colectivo mexicano quince años atrás. Hoy es práctica común mencionarlo varias veces al día. Por su popularidad, en inglés “Oxxo” ya sería un verbo al lado de Google.

Y significaría “pronta solución a un antojo”.

Como no puede ser un verbo en español, la aproximación más cercana que tenemos es decir Voy al Oxxo.

Voy al Oxxo a comprar crédito para mi teléfono celular.

Voy al Oxxo por una Coca-Cola de dos litros porque hace calor.

Voy al Oxxo a ver qué encuentro.

La vida en México se nos va en las aburridas líneas de espera en el Oxxo.

Puedes decir mucho de las personas por el tipo de establecimientos donde se reúnen.

Los Oxxos son ahora esos centros comunitarios informales que permiten a los vecinos conocerse y – si todo va bien – saludarse.

Los Oxxos podrían hacer muchas más cosas para elevar el nivel cultural e intelectual de un país.

Podrían vender libros. Libros buenos. Libros de diferentes precios.

Imagina que la cajera te informa que por comprar tu pinche Coca-Cola de dos litros, con sólo cuarenta y nueve pesos más te puedes llevar – no sé – “Un mundo feliz” de Aldous Huxley. Y lo tiene ahí, junto a ti, debajo de la aburrida pantalla monocromática de su terminal de cobro. Lo puedes ver. Tiene una portada atractiva.

Muchas personas van a rechazar la oferta, claro está.

Pero diez o veinte van a tomarla.

Y probablemente una o dos lean el libro.

Y esos que lean el libro comenzarán a cuestionar el mundo a su alrededor. Se preguntarán a sí mismos si en realidad están ellos tomando sus decisiones en la vida o si simplemente viven con la mera ilusión de que es así.

O imagina que en la compra de tu paquete de vodka, hielo y jugo de arándano, te llevas gratis una historia de Julio Verne. Y comienzas a imaginar otras cosas.

Y lo mejor, comienzas a hablar de otras cosas.

Y un buen día, sin querer y después de muchas visitas al Oxxo, tienes una colección respetable de buenos libros.

Y superas esa limitada y decadente condición de hablar repetida y únicamente en torno a

la muerte de Jenny Rivera,

la explosión “accidental” de la Torre de Pemex,

las posibilidades de la Selección de fútbol de ganar su siguiente partido,

Elba Esther Gordillo,

los últimos estrenos en cine y

tu fin de semana en el antro.

De repente – sin quererlo, sin buscarlo, sin soñarlo – comienzas a hablar de otras cosas. Cosas interesantes.

Y la gente a tu alrededor también.

Y elevamos como país nuestra capacidad cultural e intelectual. Y cuando un país hace eso, muchas cosas buenas pasan.

Puede ocurrir. Si Oxxo lo permite. Si nosotros lo permitimos.

Oxxo tiene todo el potencial para ser un verdadero activo impulsor en nuestro país. Lo tiene todo.

Lo único que necesita es un pequeño cambio de enfoque.

Un pequeño hack.

"VOY AL OXXO"
Escrito por Aarón Benítez.


Aaron Benitez [ www.aaronbenitez.com ]

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